lunes, 22 de marzo de 2010

CRÓNICAS NORUEGAS (III)

Llegamos a Oslo como teníamos previsto, en transporte público, que es magnífico, desde el aeropuerto tomamos un tren directo a la ciudad, nuestra parada National Theatre, en pleno centro de Oslo.


Nos sorprende muchísimo la gran animación de las calles de esta capital, en la avenida del hotel vemos unas carpas montadas, cerca de la Universidad, parece que hay una feria del libro o algo similar. Vemos muchísima gente joven, por las calles...lo que más me gusta del Hotel, El gran Café, en el que sirven los desayunos, con grandes ventanales a la gran avenida central.


Decía que una vez aposentados salimos a conocer el entorno del hotel, las calles y las plazas están llenas de terracitas, los parterres con muchísimas flores de colores y la bebida nacional vemos que es la cerveza. Los precios son "caritos", una comida para los tres calculamos una media de 500 Koronas - la moneda nacional- unos 60€ al cambio, pero sin postres y sin cafés. La gente come a cualquier hora, los cafés, bistros, restaurantes y pubs tienen un largo horario.

La arquitectura del centro comercial es muy variada, hay jardines y se puede oler el puerto a lo lejos, la ciudad es manejable, no muy grande, y las tiendas son las típicas de todas las capitales. Antes de cenar mi hija se encapricha de un puesto de chuches, los hay de todos los sabores y medidas...la gente es muy amable y muy risueña...

El sol se pone y la ciudad se ilumina, la noche atrae más parroquianos al centro, músicos callejeros por las plazas y calles acompañan este agradeble paseo, en nuestra primera cena probamos el famoso salmón noruego, y os aseguro que no nos decepciona...

Esta es la avenida del hotel en el que nos hospedábamos, llena de terracitas y cafeterías, había una casa de pasteles y tés, se llamaba Deli De Luca, mmmm, podías preparte cualquier tipo de té y te lo llevabas, cada noche mi hija y yo tomábamos un Chai Tea, ¡riquísimo!!!!


Esta es la fuente que había justo al lado de la parada de tren del National Theatre, por la noche se veía muy vistosa y su sonido era refrescante, conseguimos esta foto sin nadie alrededor...¡toda una hazaña!!!

Por la mañana fuimos a visitar un centro de Arte, llamado Heni Olsen Art Center, está a 12km de Oslo. Este centro lo creó una patinadora sobre hielo muy famosa en Noruega, que en su día protagonizó películas en Hollywood y que se casócon un rico armador de barcos. El centro está ubicado en un entorno privilegiado...bueno, creo que el país en general goza de un entorno idílico...


Aparte de la exposición de arte moderno, también había una zona dedicada a la patinadora, con sus trofeos, medallas, vestidos....por lo que vimos es toda una figura en ese país, en el exterior , preciosos jardines en los que hay expuestas esculturas y obras de arte...como este plátano canario que nos llamó la atención y nos hizo sonreir, (bueno, no sé si era canario, pero lo parecía)


Como no, comimos en el restaurante del centro de arte, desde sus ventanales se contemplaban las esculturas y la marina al fondo, llena de barquitos de vela y yates...os diré que llegamos a la conclusión que Noruega es uno de los países más pijos del mundo: todos tienen barquito, practican deportes nauticos y de vela en verano, esquían en invierno, comen salmón, tienen unas gambas deliciosas, y un nivel de vida que ya lo quisiéramos para nosotros....

En los centros de arte moderno , a menudo te encuentras obras de arte como ésta...una cama de hospital, sin comentarios...

Al salir del centro de arte que está al lado del mar bajamos por un camino muy frondoso a una playita, mi marido y mi hija se mojaron los pies, cogieron pechinas, flores, disfrutamos de un rato de paz y tranquilidad absoluta...

Hacía un sol espléndido, se estaba de biennnnnnnn.....



Más tarde tomamos un barco e hicimos un crucero por el fiordo de Oslo, el ferry iba lleno hasta los topes, y nos iban explicando historias a medida que íbamos avanzando, el agua estaba en calma, incluso hacía bastante calor en el interior del barco...

Me encantaba ver estas casitas de madera a la orilla, con sus barquitos preparados para navegar...

De regreso a la ciudad, teníamos ganas de ir de shopping, pero, las tiendas de ropa, sinceramente, no eran bonitas, la moda en Noruega no es bonita (para mi gusto, eh?!), a las 18.00 de la tarde ya había grupos de gente cenando, vimos el Centro del Nobel de la Paz y también pasamos por delante del Parlamento...


Hay unas mezclas de arquitecturas que ofrecen grandes contrastes en la misma ciudad...
En la moderna zona del puerto, en los canales no pasan desapercibidas estatuas de este tipo...





Este edificio parecía de los últimos construidos en la zona del puerto, los vecinos eran parejas jóvenes, y yuppies varios....


Oslo no está exento de los bares de tapas y el sabor español por ser capital nórdica... aunque os confesaré que no entramos a probar...

Al fondo el palacio Real, con su cambio de guardia, al puro estilo Buckingham Palace....si es que tiene de todo...


Nos hizo gracia ver la cantidad de eventos y celebraciones al aire libre en carpas plantadas en plazas de Oslo, y es que aprovechan para disfrutar del exterior hasta el último minuto de buen tiempo...no sabemos la suerte que tenemos aquí en España con nuestro fantástico clima...

Los pequeños estancos y las tiendecitas tradicionales también existen...¡me encantan!!!!

La zona del puerto de Oslo merece una mención aparte, es magnífica, es una zona muy activa, llegan barcos de pesca que venden "directamente" el género a los consumidores, me sorprendió esta práctica, pero ¿os imagináis qué pescado tan fresquísimo????

Estos niños iban de excursión con sus maestras que les enseñaban las prácticas pesqueras... fijaos los niños van con sus chalecos...

En el puerto hay un Mall de tiendas muy fashion, pero lo son demasido, y hay restaurantes y tavernas de pescado muy agradables, el olor de mar es buenísimo...
También visitamos la zona llamada Bigdoy, el día volvía a ser lluvioso, visitamos el museo del folklore, el paseo hasta llegar fue alucinante, una gran zona residencial con preciosas y enormes casas, desde allí, y después de visitar el museo , que también estaba lleno de estudiantes, cogimos el Bus número 30, y visitamos el Museo Kon Tiki. Kon-tiki fue el nombre de la balsa utilizada por el explorador noruego Thor Heyerdahl (1914-2002), en su expedición de 1947 por el Océano Pacífico desde Sudamérica hasta la Polinesia . El nombre de la embarcación se debía al dios solar de los Incas, Viracocha, de quien se decía que antiguamente había llevado el nombre de "Kon-Tiki". Kon-Tiki es también el nombre del libro que escribió Heyerdahl sobre su experiencia.
Heyerdahl sostenía que pobladores procedentes de Sudamérica podrían haber llegado hasta la Polinesia ya en tiempos precolombinos. El propósito de Heyerdahl era demostrar la posibilidad de que el poblamiento de la Polinesia se hubiese llevado a cabo por vía marítima, desde América del Sur, en balsas idénticas a la utilizada durante la expedición y movidas únicamente por las mareas, las corrientes y la fuerza del viento, que es casi constante, en dirección este-oeste, a lo largo del Ecuador.

Era impresionante ver cómo ese barco de paja había podido navegar durante 101 días, este hombre fue un navegante y un aventurero muy especial. Después visitamos otro museo marítimo, en el que hay el original del barco de las expediciones al Polo Norte. El barco que tiene unas dimensiones enormes, se puede visitar al completo por dentro: la cocina, los camarotes, las letrinas, la sala de máquinas, pero lo que más me impresionó fue ver la enfermería con todos los instrumentos médicos...brrr, me dió mucho miedo!!!!
A lo lejos siempre barcos, barcos, y cruceros....


Descansando en una salita del museo..., me encanta la decoración nórdica...


Qué constraste con los antiguos camarotes del barco...


El Museo Marítimo también es espectacular, los amantes de la navegación y los barcos podéis encontrar allí todo tipo de embarcaciónes, con sus detalles, su historia, y tocarlas y visitarlas por dentro...
De regreso al centro queríamos visitar el Akershus Castle, queda a lo alto de una colina cerca del muelle, pero una vez arriba ¡estaba cerrado! no pudimos entrar, el tiempo no era muy bueno, empezaba a llover y preguntamos dónde estaba el Museo Munch , pero la chica ¡se confundió! y nos mandó al Museo Ibsen, la verdad es que me alegré del malentendido, justo llegamos cuando se inició la visita al apartamento del escritor...fue interesantísimo, recuerdo cómo disfrutaba la guía contándonos las anécdotas de Ibsen y su familia, encima del mismo suelo que el autor pisó en vida...fue emocionante, además en 2006 celebraban el Año de Ibsen, su escultura estaba engalanada y la ciudad le rendía homenaje con conferencias y representaciones en su honor.
Espero que hayáis disfrutado estos apuntes, tanto como yo escribiéndolos y compartiéndolos con vosotros, Oslo es una ciudad encantadora y lo pasamos fenomenal!!!!
PD En el diario de viaje apunto: Curiosidades Noruegas.-, camas elásticas en todos los jardines de las casas, 3 semáforos para cruzar los peatones, Deli de Luca, muchas abejas y agua helada gratuita en todos los cafés, bares y restaurantes.

lunes, 15 de marzo de 2010

CRÓNICAS NORUEGAS (II)

Él otro día buscando música noruega para "amenizar" mis crónicas, me di cuenta que el ganador del Festival de Eurovisión del año pasado fue Noruega y que este año el Festival se celebra en Oslo, así que en mayo veremos muchas imágenes de esta capital, sirvan estas crónicas como "adelanto"...
En este segundo capítulo de crónicas os contaré que finalmente encontramos el Museo Munch, está en una zona no muy popular de Oslo . El día amaneció muy gris, y hacía fresco, en el metro de Oslo no hay vigilancia pero los pasajeros son muy cívicos , todo el mundo compra su billete, nosotros nos sacamos lo que se llama el "Oslo Pass", puedes coger transporte público durante los días que contrates y es muy cómodo. Como os decía el Museo Munch está ubicado en una zona semi-industrial, con un gran parque delante. Para entrar al museo las medidas de seguridad son más duras que en un aeropuerto, eso que El Grito de Munch lo robaron una semana más tarde de nosotros visitar el museo - os prometo que no tuvimos nada que ver con eso- menos cachearnos nos revisaron todo. El museo estaba lleno de estudiantes adolescentes, su maestro, un hombre muy afable y grande les indicaba todo lo que tenían que hacer, todos los alumnos llevaban lápiz y papel y tomaban esbozos de los cuadros. Sobra decir que la exposición es magnífica, cuadros increíbles con un juego de luces y sombras , de impresionantes contrastes como el mismo Munch. En la tienda del museo compramos souvenirs, no podían faltar los imanes para la nevera, y algunos libros de pintura...después estos pequeños recuerdos te acompañan todo el año. Tomamos un té y un pastelito en la cafetería del museo...¡me encantan los cafés de los museos!, y tomamos de nuevo el metro para visitar el Salto de esquí de Holmekollen...
La ruta del metro, la línea 1, Froguerselteren, fue especial, es como si cogieras un tren en medio de los Alpes, de subida, ycon un paisaje lleno de abetos. Una vez en la estación de destino tuvimos que subir una buena cuesta, empinada, llovía, y metros más tarde vimos este impresionante salto de esquí. Sinceramente cuando lo ves en vivo, acojona, y alucinas de pensar cómo son capaces de saltar con semejante pendiente...Visitamos el museo del esquí, mi marido y mi hija no subieron hasta arriba, pero yo no me quise perder esa perspectiva y sentirme "saltadora" por unos segundos, la vista sobre el fiordo de Oslo era magnífica y la impresión del salto...¡eso se tiene que vivir! Aprendimos que ese deporte lo practican desde los 4 ó 5 años y vimos que habían unos pequeños trampolines que dan a una piscina con agua para que los más pequeños entrenen también durante el verano

La visión es impresionante ¿verdad?, imaginaos la velocidad que se gana deslizándote por tal pendiente con los esquís...a mi me da vértigo sólo de pensarlo....



En Noruega puedes palpar la afición a todo tipo de esquí, nos reíamos pensando que todos tienen su barquito, todos esquían...vaya nivelazo TOTAL....

Al terminar la visita hemos vuelto a coger el mismo metro- que para nosotros es más bien un tren- hasta el final de la línea que era UN GRAN BOSQUE, Froguer Seteren, andando por unos senderos llegamos hasta un restaurante precioso


La estación de metro del final de la línea 1

Al final de la línea todo son caminos y senderos en medio de un bosque absolutamente frondoso...como ya os había contado Naturaleza en estado puro.....

Una de las cosas complicadas de Noruega, es su idioma, y sus vocablos con miles de consonantes seguidas , algo impronunciables para nosotros...pero muy pintorescas!
El restaurante es una típica cabaña refugio noruega, muy confortable, todo de madera en su interior , por lo visto era una antigua granja, allí comimos tranquilamente, platos típicos noruegos...

Las vistas desde el Restaurante, como podéis ver, eran espectaculares, se aprecia todo el fiordo a lo lejos. Vimos dos muchachos con sus bicis de montaña que bajaban por las escaleras y por las pendientes de la zona a ¡toda pastilla!, daba gusto verles disfrutar de la naturaleza de esa forma


En la esta imagen podéis apreciar que los techos de las casas están cubiertos de hierba, ésta les protege del calor del verano y en invierno del hielo y la nieve...aislante natural...
En el tren de regreso a Oslo nos hizo gracia ver a cuatro chicas con unos niños pequeñitos, los iban dejando en diferentes estaciones a sus respectivos padres, era como el "servicio de autocar" de la guardería. Bajamos en la estación de Majorstuen, seguía lloviendo, pero queríamos ver el Parque de Vigeland, una enorme extensión de césped, caminos y lagos. Aunque estaba lloviendo el parque estaba repleto de ciclistas y personas haciendo footing. Llegamos a un puente lleno de esculturas de bronce magníficas, figuras humanas en todas las posiciones imaginables, y a lo alto de la colina una gran fuente sostenida por figuras humanas...

Poco a poco la lluvia amainó, salió el sol , las flores y la hierba brillaban, y el rumor del agua era refrescante, en este parque es donde tomamos más fotografías, cual más bonita y curiosa...


Esta puerta de hierro me dejó impresionada, lo mismo que el monumento central del parque en lo alto de la colina...



Finalmente decidimos volver al hotel andando, callejeando, por una de las zonas comerciales de Oslo, parecía una zona muy "chic" y pijita, el problema es que ya era demasiado tarde y las tiendas estaban cerradas -cómo os imaginaréis, mi marido estaba encantado por este hecho- la verdad es que las tiendas de moda noruegas no eran muy atractivas...eso sí vimos un ZARA


Las avenidas noruegas son pintorescas con mezclas de arquitecturas y estilos, una ciudad que combina el metro, el bus y el tranvía y está salpicado con los clásicos cafés o las cabañas nórdicas


Al llegar más al centro nos llamó muchísimo la atención esta imagen, os prometo que es de Oslo y no de París.... curiosa ¿no?


De camino al hotel una zona de mercadillo con artesanía típica, mmmmm, por fin tiendas....



Mi hija husmeando por las tiendecillas de Patchwork y labores varias.....



El mercadillo abarrotado de locales y foráneos curioseando, la verdad es que habían cosas preciosas y muy originales...no pudimos resistirnos a la tentación como comprenderéis....


De vuelta al hotel por la gran avenida , topamos con imágenes curiosas como ésta, en Oslo hay muchísimas de estas motos cubiertas, y de polis a caballo ¡también!


Por la noche fuimos a cenar al puerto, en uno de esos restaurantes flotantes que te sirven marisco, salmón y pescado " a go-gó"...la puesta de sol fue preciosa ....pero eso os lo cuento en la tercera y última crónica Noruega...

PD En mi agenda esta nota: Oslo está llena de chicas rubias, la mayoría guapísimas, viernes noche, las calles rebosan animación, jóvenes que salen de marcha y no tan jóvenes también, las terrazas a tope y sólo se oye música en vivo...los chicos: rubios, muy bronceados, súper bien vestidos y conducen coches descapotables...mmmm