domingo, 1 de febrero de 2015

50

Hace una semana que volvimos de París, 50 años son muchos años a celebrar y París siempre es un buen destino. Hacía 20 años que no íbamos . A los 30,  los  años estaban teñidos  de ilusiones, de horizontes lejanos, de proyectos, de juventud y energía. A los 50 la visión de las cosas cambia, los colores son más suaves,  serenos, agradecidos y sonrientes. A los 50 más nos vale sonreír por todo, ya que quizás sólo tengamos, con un poco de suerte, veinte o veinticinco Navidades por delante... no vamos a perder el tiempo en memeces, vamos a aprovecharlos, que ya va siendo hora. Regresar a París 20 años más tarde fue darnos cuenta que aunque el tiempo pasa volando, la vida es mágica y no cesa de hacerte regalos. Una hija maravillosa que hace veinte años ni existía, un camino de vida, que en ese entonces ni imaginábamos...somos conscientes que la vida sigue su curso y que muchísimas veces nos depara sorpresas que ni en nuestros mejores planes imaginábamos.
A los 50 hay muchas cosas que ya no importan, a los 50 prefieres centrarte en lo esencial, en expresar lo que sientes, en aprender de tus errores, en vivir la vida con amabilidad y en positivo. A los 50 conoces tus limitaciones, y cada persona que se cruza en tu camino es un regalo, un aprendizaje. A los 50 exprimes cada segundo  y lo vives muchísimo más.  Descubres que todo es más intenso si lo experimentas con los ojos cerrados y el corazón abierto. Que una comida, un café o un paseo se disfruta mucho solo, pero que compartido es el doble de enriquecedor. Que puedes quedarte en casa a gusto con tu sola compañía y que cuando sales y te reúnes con gente, prefieres a los amigos de verdad, los compromisos pasaron a la historia.  Los 50 son como las últimas hojas del libro que te ha tocado leer. Esa historia magnífica que no quieres que acabe porque te lo estás pasando bien, y que prefieres degustar poco a poco esos últimos capítulos, que todavía son un misterio por descubrir.
Los 50 son mucho tramo recorrido y poco por recorrer, paso lento, paso dulce, sonrisa y ternura.