Hay recuerdos que son imborrables, aunque con el tiempo acaben llenos de polvo. Los años de universidad es uno de ellos, suelen ser años salvajes que recordamos con mucha nostalgia, años en los que todo estaba por hacer , en los que mente y cuerpo son entes efervescentes y hay mucho mucho por descubrir.
Hoy estos recuerdos vuelven a la luz, mañana mi hija inicia la universidad y me encantaría hacerme pequeña, cual Alicia, y meterme en su flamante carpeta para poder vivir de nuevo todas esas emociones.
Los años pasan y ahora todo es muy diferente: matrículas por Internet, horarios por avanzado, grupos de Whattsapp, créditos...se me queda la cara de pasmo cuando me cuenta todas esas cosas.
Cierro los ojos y la veo bajando del autocar que la llevó por primera vez al Instituto, parecía que volvía de la guerra, fatigada y con "mamitis". Mañana será muy diferente, la que tendré "hijitis" seré yo, que estaré como un saco de nervios esperando que me lo explique todo...aunque las madres nunca lo saben todo, ya lo sabéis.
Que bonito lo cuentas. Tambien yo pasé por lo mismo.
ResponderEliminarUn beso.