jueves, 11 de noviembre de 2010

ENTRE TIEMPOS

Me gustan los entre tiempos, los defino como lapsus de tiempo en los que parece que no haces nada, pero haces lo más importante: regenerarte, alimentarte, sentir, encontrarte, adentrarte en ti mismo.

Creo que estoy en una de esas fases "entre tiempos" y la estoy disfrutando. El trabajo y mis obligaciones no cesan, pero me impido a mi misma  trabajar más y hacer más de lo necesario, dejo que me sorprenda la vida, permitiéndome disfrutar del AHORA , de este mismo momento.

Acabo de regresar de Nápoles, he viajado allí con mis amadas y queridas amigas de la Universidad. Hemos disfrutado y conocido una ciudad de "entre tiempos".

Nápoles no está globalizada, en ella se respira el día a día tranquilo, las calles de adoquines, los comercios de antaño absolutamente artesanales, vividos con esfuerzo y con cariño, las capillitas con una vela encendida en casi cada esquina, la ropa tendida a pie de calle, la mirada hacia la ventana a través de la fina lluvia, la Navidad que no descansa, las iglesias que lo salpican todo, la convivencia casi milagrosa entre peatones, motos y coches,  el poder de la anarquía, el "permitido fijar carteles", las luces tenues al llegar la noche, el mar, la cultura plasmada en sus tres castillos.... y más, y más.

Aunque lo que resaltaría de todo ello es el carácter de los Napolitanos. Los napolitanos nada amantes de las normas actúan por su cuenta, saben lo que le conviene al visitante y no escuchan mucho cuáles pueden ser sus gustos, los napolitanos tienen un sentido del humor inteligente y rápido y prefieren que el visitante se deje llevar y confíe en su buen hacer.

Mis amigas y yo hemos quedado prendadas de ese respirar de "entre tiempos", de la improvisación controlada, de la ausencia de normas, de la caballerosidad de los Napolitanos.

No ha faltado la pasta, la pizza, los locales nocturnos, los cafés en magníficas plazas, las compras en tiendas "de autor" y mercadillos, el disfrute del mar, callejear sobre adoquines en un laberinto sin fin, la visita a iglesias y catedrales, siempre impresionantes.

Tampoco hemos desaprovechado ni un minuto para charlar entre nosotras, ponernos al día de nuestra vida, explicarnos con más calma lo que nos preocupa, cuáles son nuestros planes, nuestras ilusiones, nuestros objetivos. El tiempo  lo apacigua todo, son muy diferentes los viajes de hace quince años a los que podamos hacer a partir de ahora. Aunque somos jóvenes, la madurez ya se ha instalado en nuestras vidas y "no le sacamos punta a todo" como dice una de mis amigas, aceptamos los handicaps que tenemos e intentamos verlos desde el punto de vista más optimista posible. Como decimos en Catalunya: L'experiència és un grau.

Ya lo he comentado  en otros posts, pero poder disfrutar de amigas así, es una de las cosas que más nutre mi vida y aunque sólo viajamos una vez al año, en ese período "entre viajes" seguimos sabiendo que existimos, que nos tenemos, que podemos compartirlo todo y que nos queremos.

PD  En un próximo post os paso las fotos y los sitios de interés por si alguno de vosotros desea ir a Nápoles. 

3 comentarios:

  1. Es placer leerte, además de enriquecedor. Me inspiras, logras dar sentido a todo lo sencillo que hay en la vida. Gracias por compartir.
    Un beso muy fuerte!

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  2. Inspirarte a ti que eres una musa es un honor!!!!!!. Me encanta que comentes, eres un cielo cielo.

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  3. MP me ha encantado tu comentario "entre tiempos".
    Voy a Napoles el próximo viernes, espero que llegues a tiempo con tu información anunciada.
    Bravo por las amigas !!!!!!!!!
    Un beso

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Si así lo sientes, comenta, me encanta leerte.