martes, 30 de noviembre de 2010

NÁPOLES, la ciudad sin normas

No sé si llegaré a tiempo, pero aqui va mi crónica del último viaje. Fin de semana largo en Nápoles con mis amigas de la universidad.
Había visto hacía unos días Callejeros Viajeros sobre Nápoles de la cadena Cuatro , y la verdad es que íbamos "preparadas" para lo peor...el "efecto Camorra" nos íbamos diciendo.
Desde Barcelona hay un vuelo directo, súper cómodo, en hora y media te plantas en el centro de Nápoles, el aeropuerto está en la misma ciudad.
No habiamos bajado del avión cuando un catalán y un italiano comentaban a dos de mis amigas que la ciudad estaba llena de basura, sucia hasta los topes , irrespirable y que no se podía soportar. Por lo visto la huelga del servicio de retirada de basura había llegado a su fin, esto nos comentó el taxista que nos llevaba a nuestro hotel, pero el volumen de basura era tal que no sabían como gestionarla, y la recogida se realizaba cada dos días.
El precio del taxi ya fue "dudoso" puesto que lo marcamos un poco nosotras. le dijimos al señor en cuestión que no pensábamos pagar más de 20€ por el trayecto, maletas incluídas, que no eran pocas, y eso fue lo que nos cobró, aunque su intención era cobrarnos más...

El hotel que escogimos estaba en pleno centro histórico, se llama Palazzo Decumani, un antiguo Palacio rehabilitado con 28 habitaciones y un servicio excelente. En el trayecto hacia el hotel ya nos llamó la atención la forma de conducir de los Napolitanos, no ven los semáforos, no respetan a los peatones, tampoco los stops, ni los ceda el paso, los motoristas no llevan casco, y en calles estrechas y peatonales , llenas de tiendas se circula a todo trapo, utilizando únicamente el claxón para dar aviso. Era un caos ordenado que iba fluyendo, con alegría y ritmo.

Al llegar estábamos tan hambrientas que preguntamos un buen sitio para comer pizzas y ¡oh casualidad! lo teníamos delante del hotel, nos cruspimos una pizzas enooooormes que valían apenas 4€  cada una , la pizzeria se llamaba la "hija del presidente" y en ella habían comido pizza gente tan notable como Bill Clinton.

Nápoles es la ciudad de los Belenes, hay una zona en el casco antiguo en la que sólo hay tiendas de pesebres, figuritas, adornos navideños, y por lo visto así es todo el año , la calle se llama S. Gregorio Armeno, y los alrededores están llenos de capillas, iglesias y comercios alucinantes que parecen sacados de nuestros años cincuenta...

Una de las visitas obligadas es al Museo Cappella de S.Severo, allí yace el Cristo Velato, una escultura absolutamente increíble, rodeada de otras esculturas en un marco alucinante. Callejeando por Nápoles nos dimos cuenta que las calles todavía tienen adoquines, que existen plazoletas con restos arqueológicos con un encanto muy especial, que se tiende la ropa a pie de calle y que en las esquinas hay capillitas con velas encendidas. En Nápoles a las 17.00 anochece, pero la ciudad entonces se tiñe de color ocre, y los niños  juegan a balón en las plazoletas de las que esperas ver salir ,de uno de sus portales, a Marcelo Mastroiani de un momento a otro.

La pizza era tan contundente que para la cena queríamos comer poco y le pedimos al camarero del bar, que nos obsequió con un cocktail de bienvenida y canapés de tomate y mozzarella , (¡cómo no!!! acabamos de mozzarella hasta el moñete), que nos indicara un lugar sencillo en el que comer una ensalada ligera. Bien, pues el "iluminado" va y nos manda a Da Dora uno de los restaurantes de pescado más conocidos de Nàpoles. Bueno, aunque no habíamos cogido mucho dinero, finalmente, el ambiente del sitio era tan auténtico y el pescado estaba tan bueno que pensamos que el camarero sólo quería regalarnos un buen recuerdo. Casualmente en la mesa de al lado un español y un italiano del mundo de la moda nos acabaron explicando muchas cosas de la ciudad y nos acompañaron al hotel, no sin antes llevarnos a un night club muy "fashion" que se llama The Blue Stone, ¡ah! y nos pagaron media cuenta de la cena, nos invitaron al vino, a los postres, al café y a los limoncellos además de hacernos de Cicerones por el paseo Marítimo. Lo cierto es que la ciudad nos recordó  a la Barcelona de nuestra infancia, en Nápoles el puerto es grande, atracan grandes cruceros , tiene tres castillos y gran trayectoria histórica. Estamos muy agradecidas a los caballeros español e italiano por ser tan amables y considerados con nosotras....

A la mañana siguiente, después del desayuno, decidimos coger el tren para ir a Pompeya. En el tren nos escontramos a tres estudiantes españolas de Erasmus que iban a Sorrento pero que, finalmente, como el tiempo no era muy bueno se bajaron en las Ruinas de Pompeya.....¡qué pasada!!!!, menuda ciudad a los pies del  Vesuvio que se muestra poderoso a lo alto. En Pompeya estuvimos media mañana, aunque nos podríamos haber quedado días enteros, lo que tienen allí es una verdadera joya, lástima que el gobierno italiano no dedique más presupuesto a su conservación , aunque la ciudad habla por si sola. Es una visita que uno no puede perderse si va a Nápoles.

Después de comer en el centro, en la Trattoria da Carmine, un buen plato de pasta italiana, caliente y al dente, nos perdimos por sus calles, fuimos de compras a comercios con encanto, visitamos la calle de los pesebres y callejeamos hasta que las tiendas cerraron, allí cierran pronto, antes de las 20.00h.
Noche de viernes, cenamos en un club muy fashion que se llama Chez Moi. Una de mis amigas no tenía la esperanza de cenar muy bien, decía "estos sitios tan inn tienen mucha apariencia pero al  final la comida es justita" y nada más lejos, cenamos como princesas, atendidas por unos camaremos súper profesionales y  a un precio muy razonable (cabe decir que Nápoles está muy asequible, claro que no visitamos Capri)  y después nos bajamos al club-discoteca, con una decoración espectacular y una música increíble, era una mezcla de jazz, blues y swing, muy bien pinchada por un DJ que sabía lo que se hacía, en Nápoles hasta son genuinos en esto, además incluían baladas italiana con ritmos muy bailables, nos lo pasamos ¡pipa!!!!

Al día siguiente decidimos coger el funicular y ver las vistas desde lo alto de la ciudad para después bajar a la zona del mercado y del barrio español, compramos queso Parmesano y Mozzarella ¡como no!!!! y bresaola y aceitunas, y las calles eran un hervidero de gente subiendo y bajando, las pescaderías a pie de calle con pescado fresco muy bien presentado que andaba diciendo ¡cómeme, cómeme!!!!!, por cierto el camarero del hotel nos preguntó con tono coñón que qué tal nos había parecido la "insalatta", así son los napolitanos....Por la tarde empezó a llover, queríamos ir a la Isla de Capri pero cambiamos de idea, dejamos nuestras compras en el hotel y visitamos Napoli Sotterranea, una excursión al corazón subterráneo de Nápoles, desde la época griega y romana, pasando por las guerras y hasta nuestros días. Fue un viaje emocionante, emocionante y diferente...

El último día lo dedicamos a contemplar el mar y visitar el Paseo Marítimo, lleno de deportistas haciendo footing y disfrutando de un día ventoso pero soleado, no nos dejaron indiferentes unos cochecitos como los autos de choques circulando por las aceras...era domingo y todas las tiendas estaban abiertas "se acerca la Navidad" nos dijo el taxista, y es que los Napolitanos son comerciantes y eso se palpa en la ciudad.

El taxi de regreso  al aeropuerto nos costó 19€, un euro menos que a la ida y es que, después de un fin de semana en Nápoles,  aprendes que las normas y las leyes quizás están para no cumplirlas...y por cierto, la basura estaba, en enormes pilas, pero la ciudad tiene tanto encanto que la misma basura resultaba pintoresca.....






PD Los cuernos que aparecen en algunas fotos, son el símbolo de buena suerte de Nápoles, para descubrir porqué mejor que la visitéis...ya me contaréis.

4 comentarios:

  1. Hace 18 años estuve en ITalia y ademas de recorrer Venecia, Florencia, Roma etc...pasé por NApoli y visité CApri (maravigliosa isola),POmpeya y MOntecassino.Es una zona auténtica (aun recuerdo los tendederos de ropa que colgaban de balcona a balcon...como en CAdiz..jejeje)...me encanto ese ambiente festivo y picante napolitano....lo has relatado de tal forma que dan ganas de volver...besos

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  2. hola Bluess

    vaya crónica tan estupenda. Me encanta esa costumbre que tenéis tus amigas y tú. La verdad es que por lo que cuentas ha resultado un fin de semana de lo más aprovechado. Mira, casualmente, Pompeya es estos días noticia por lo que tú cuentas, porque se está cayendo a pedazos y a quien compete no hace nada para evitarlo.

    Me han encantado las fotos y ese modo tan estupendo de mostrárnoslas.

    besos

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  3. llegó, como siempre estupenda crónica y la nº23.Mañana estare en Napoles.

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  4. Sombra qué viaje te pegaste!!!! Italia es magnífica, y siempre es agradable volver. Gracias por tus palabras siempre tan cálidas.
    Calpurnia: qué ilusión leerte, me alegro que te haya gustado, y sí, a mi me encanta esta cita anual con mis amigas...creo que nos lo hemos trabajado y lo disfrutamos cada año. para el próximo hemos pensado en Cambridge....mmmmm ya tengo ganas que llegue. Espero que estés bien, se echa de menos un montón.
    JM, espero que finalmente hayas llegado a Nápoles, con todo el lío de los controladores creo que el caos ha sido brutal, no dejes de comentar. Espero que finalmente hayas disfrutado de tu viaje. Un beso grande.

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Si así lo sientes, comenta, me encanta leerte.