lunes, 15 de marzo de 2010

CRÓNICAS NORUEGAS (II)

Él otro día buscando música noruega para "amenizar" mis crónicas, me di cuenta que el ganador del Festival de Eurovisión del año pasado fue Noruega y que este año el Festival se celebra en Oslo, así que en mayo veremos muchas imágenes de esta capital, sirvan estas crónicas como "adelanto"...
En este segundo capítulo de crónicas os contaré que finalmente encontramos el Museo Munch, está en una zona no muy popular de Oslo . El día amaneció muy gris, y hacía fresco, en el metro de Oslo no hay vigilancia pero los pasajeros son muy cívicos , todo el mundo compra su billete, nosotros nos sacamos lo que se llama el "Oslo Pass", puedes coger transporte público durante los días que contrates y es muy cómodo. Como os decía el Museo Munch está ubicado en una zona semi-industrial, con un gran parque delante. Para entrar al museo las medidas de seguridad son más duras que en un aeropuerto, eso que El Grito de Munch lo robaron una semana más tarde de nosotros visitar el museo - os prometo que no tuvimos nada que ver con eso- menos cachearnos nos revisaron todo. El museo estaba lleno de estudiantes adolescentes, su maestro, un hombre muy afable y grande les indicaba todo lo que tenían que hacer, todos los alumnos llevaban lápiz y papel y tomaban esbozos de los cuadros. Sobra decir que la exposición es magnífica, cuadros increíbles con un juego de luces y sombras , de impresionantes contrastes como el mismo Munch. En la tienda del museo compramos souvenirs, no podían faltar los imanes para la nevera, y algunos libros de pintura...después estos pequeños recuerdos te acompañan todo el año. Tomamos un té y un pastelito en la cafetería del museo...¡me encantan los cafés de los museos!, y tomamos de nuevo el metro para visitar el Salto de esquí de Holmekollen...
La ruta del metro, la línea 1, Froguerselteren, fue especial, es como si cogieras un tren en medio de los Alpes, de subida, ycon un paisaje lleno de abetos. Una vez en la estación de destino tuvimos que subir una buena cuesta, empinada, llovía, y metros más tarde vimos este impresionante salto de esquí. Sinceramente cuando lo ves en vivo, acojona, y alucinas de pensar cómo son capaces de saltar con semejante pendiente...Visitamos el museo del esquí, mi marido y mi hija no subieron hasta arriba, pero yo no me quise perder esa perspectiva y sentirme "saltadora" por unos segundos, la vista sobre el fiordo de Oslo era magnífica y la impresión del salto...¡eso se tiene que vivir! Aprendimos que ese deporte lo practican desde los 4 ó 5 años y vimos que habían unos pequeños trampolines que dan a una piscina con agua para que los más pequeños entrenen también durante el verano

La visión es impresionante ¿verdad?, imaginaos la velocidad que se gana deslizándote por tal pendiente con los esquís...a mi me da vértigo sólo de pensarlo....



En Noruega puedes palpar la afición a todo tipo de esquí, nos reíamos pensando que todos tienen su barquito, todos esquían...vaya nivelazo TOTAL....

Al terminar la visita hemos vuelto a coger el mismo metro- que para nosotros es más bien un tren- hasta el final de la línea que era UN GRAN BOSQUE, Froguer Seteren, andando por unos senderos llegamos hasta un restaurante precioso


La estación de metro del final de la línea 1

Al final de la línea todo son caminos y senderos en medio de un bosque absolutamente frondoso...como ya os había contado Naturaleza en estado puro.....

Una de las cosas complicadas de Noruega, es su idioma, y sus vocablos con miles de consonantes seguidas , algo impronunciables para nosotros...pero muy pintorescas!
El restaurante es una típica cabaña refugio noruega, muy confortable, todo de madera en su interior , por lo visto era una antigua granja, allí comimos tranquilamente, platos típicos noruegos...

Las vistas desde el Restaurante, como podéis ver, eran espectaculares, se aprecia todo el fiordo a lo lejos. Vimos dos muchachos con sus bicis de montaña que bajaban por las escaleras y por las pendientes de la zona a ¡toda pastilla!, daba gusto verles disfrutar de la naturaleza de esa forma


En la esta imagen podéis apreciar que los techos de las casas están cubiertos de hierba, ésta les protege del calor del verano y en invierno del hielo y la nieve...aislante natural...
En el tren de regreso a Oslo nos hizo gracia ver a cuatro chicas con unos niños pequeñitos, los iban dejando en diferentes estaciones a sus respectivos padres, era como el "servicio de autocar" de la guardería. Bajamos en la estación de Majorstuen, seguía lloviendo, pero queríamos ver el Parque de Vigeland, una enorme extensión de césped, caminos y lagos. Aunque estaba lloviendo el parque estaba repleto de ciclistas y personas haciendo footing. Llegamos a un puente lleno de esculturas de bronce magníficas, figuras humanas en todas las posiciones imaginables, y a lo alto de la colina una gran fuente sostenida por figuras humanas...

Poco a poco la lluvia amainó, salió el sol , las flores y la hierba brillaban, y el rumor del agua era refrescante, en este parque es donde tomamos más fotografías, cual más bonita y curiosa...


Esta puerta de hierro me dejó impresionada, lo mismo que el monumento central del parque en lo alto de la colina...



Finalmente decidimos volver al hotel andando, callejeando, por una de las zonas comerciales de Oslo, parecía una zona muy "chic" y pijita, el problema es que ya era demasiado tarde y las tiendas estaban cerradas -cómo os imaginaréis, mi marido estaba encantado por este hecho- la verdad es que las tiendas de moda noruegas no eran muy atractivas...eso sí vimos un ZARA


Las avenidas noruegas son pintorescas con mezclas de arquitecturas y estilos, una ciudad que combina el metro, el bus y el tranvía y está salpicado con los clásicos cafés o las cabañas nórdicas


Al llegar más al centro nos llamó muchísimo la atención esta imagen, os prometo que es de Oslo y no de París.... curiosa ¿no?


De camino al hotel una zona de mercadillo con artesanía típica, mmmmm, por fin tiendas....



Mi hija husmeando por las tiendecillas de Patchwork y labores varias.....



El mercadillo abarrotado de locales y foráneos curioseando, la verdad es que habían cosas preciosas y muy originales...no pudimos resistirnos a la tentación como comprenderéis....


De vuelta al hotel por la gran avenida , topamos con imágenes curiosas como ésta, en Oslo hay muchísimas de estas motos cubiertas, y de polis a caballo ¡también!


Por la noche fuimos a cenar al puerto, en uno de esos restaurantes flotantes que te sirven marisco, salmón y pescado " a go-gó"...la puesta de sol fue preciosa ....pero eso os lo cuento en la tercera y última crónica Noruega...

PD En mi agenda esta nota: Oslo está llena de chicas rubias, la mayoría guapísimas, viernes noche, las calles rebosan animación, jóvenes que salen de marcha y no tan jóvenes también, las terrazas a tope y sólo se oye música en vivo...los chicos: rubios, muy bronceados, súper bien vestidos y conducen coches descapotables...mmmm

2 comentarios:

  1. me encantan estas crónicas y las fotos!!

    gracias por compartirlo, un placer leerte
    besos

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  2. Estoy deseando leer la tercera parte.Vaya viajito eh!!.Magnifica narración con ese sentido del humor tan tuyo.Me wencanto...voy a por la tercera jajaja
    Besos

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Si así lo sientes, comenta, me encanta leerte.