viernes, 27 de marzo de 2009

VIRGEN DE REGLA



No sé el motivo, pero hace días que pienso en Cuba de nuevo. En agosto del 96 realicé un viaje con mi marido que fue especial. Varadero, sin muchas sorpresas, celebramos nuestro 6º aniversario de boda en Antigüedades, un bonito restaurante , que a ritmo de son , acogió nuestra particular celebración.

Mi marido necesitaba algo más que paseos turísticos, y al llegar a La Habana empezó a buscar libros, espacios dedicados al sincretismo religioso. En Cuba hay una gran tradición de ritos que provienen de África, una mezcla de raices y de creencias de una riqueza increíble. Visitamos el Museo del Vudú...sí, daba un poco de miedo, no está en la ruta turística, pero ya os conté que conocía Cuba de antes, por trabajo. Allí hábía una mujer de color que se ofreció a leernos las manos. Me dijo "eres hija de Eleguà, el Dios que abre los caminos, que muestra los senderos", también me dijo que alguien de tez muy morena cambiaría mi vida. A partir de ahí quisimos descubrir más y le pregunté que dónde podía conseguir una imagen de Eleguá. "Puedes ir al Papo, en el barrio de Regla, él puede explicarte y darte una"
Desconocíamos que Regla era el nombre de una Virgen muy querida en La Habana y que existía el barrio de Regla. Buscamos el transbordador que nos llevara, a esa zona se llega por mar. Tampoco está en las rutas turísticas. Entramos en el pequeño y humilde santuario de la Virgen , humilde de verdad y andamos por las calles de ese barrio, no sabíamos dónde vivía Papo , el Santero. Entramos en un Museo de Arte Africano y por primera vez vi el aspecto de Eleguà, con forma de perita, ojos de caracolas. La guía del museo era muy amable y le pregunté ¿sabe dónde podemos encontrar a Papo el Santero?. Muy amablemente, previa propina, nos indicó el camino y finalmente llegamos a la casa de Papo. Papo era médico, ginecólogo por más detalle, pero era Santero, sanador. Le preguntamos si tenía la imagen de Eleguá y efectivamente tenía una y me la vendió. Me enseñó cómo cuidarla, alimentarla y mantenerla, me explicó su filosofía y su transcendencia...fue emocionante, parecía que estaba en una peli de aventuras. Mi marido, más atrevido, le preguntó si le podía hacer una sanación-purificación y se lo llevó a una habitación donde llevó a cabo el ritual, mientras me quedé sentada en esa gran sala, allí esperaba más gente, todos cubanos, todos creyentes...porque aunque en Cuba exista el comunismo y "figure" que no son religiosos, son muy creyentes, tienen una gran conexión con sus rituales.
Salimos de casa de Papo el Santero, como renovados, limpios, puros, el viento húmedo de La Habana acariciaba nuestros rostros de vuelta a la capital, oscurecía y el mar se fundia con la línea del cielo, dibujando un horizonte mágico, en el que a partir de aquel momento todo podía ser posible. Nunca olvidaré La Habana, han pasado trece años pero sé que regresaré algún día.




PD Mi eleguá es más dulce, pero tiene un cierto aire....

3 comentarios:

  1. Es un pais que atrae por su gente y sus costumbres.Yo no he estado nunca, pero espero poder ir algun dia. Mi hermano y mis sobrinas se van unos dias esta semana santa. A ver que cuentan.
    Un beso

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  2. A mi realmente me apetece hacer un viajecito de estos como el tuyo... Me lo plantearé y ya te pediré consejo amiga


    Un saludo, PAz

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  3. Azu, BIENVENIDA, efectivamente es un país en la que su gente de conquista. Ya nos dirás qué tal tu hermano, sé que todo ha cambiado mucho desde el 96 así que seguro que tienen bonitas historias. Un abrazo y gracias por comentar!!!
    Javier: Pídeme lo que quieras!!!, será un placer. Un abrazo.

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