miércoles, 30 de julio de 2008

I WILL SURVIVE...




Amigos, llegan los días que vivir cerca de la Costa pierde todo su romanticismo. El paseo marítimo se llena de chandaleros chillones ávidos de vermú y cerveza, de extranjeros tatuados que cenan a las 6 de la tarde y el color de su piel se confunde con el de las gambas. Los días en los que encontrar dónde aparcar, o un claro en la arena es misión imposible. En los que una cena de verano se convierte en una batalla para que el camarero te sirva, y los restaurantes se llenan de "adorables" bebés llorando y berreando al compás del ruido de platos y conversaciones insulsas.

Esos días que dicen sirven para descansar pero la playa es invadida por familias al completo con barcas, sombrillas, mesas, sillas, y que juegan al mús y lo que es peor a las palas mientras un montón de paseantes rellenan la orilla cual caravana nómada por el desierto. Si tienes suerte no eres víctima de cualquier batalla de bolas de arena entre niños, o de los amantes de los animales que se llevan a sus "dóciles y silenciosas" mascotas a tomar el sol. El agua del mar se ve repleta de plásticos, algas, colillas y zurullos flotantes que hacen "las delicias" de cualquier bañista.

Ante tal panorama, los habitantes lugareños no tenemos más remedio que seguir trabajando...y no penséis que es ningún sacrificio, es un alivio, una excusa para no ver tanto "glamour" en este pedacito de Costa.

Pero SOBREVIVIRÉ os lo aseguro, después del verano llega el Otoño y todo regresa a dónde debe estar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si así lo sientes, comenta, me encanta leerte.